Conversaciones Mentales
Durante estos últimos años he dedicado mucho tiempo a leer libros escritos por personas exitosas en distintas disciplinas. En estos libros, donde los autores cuentan sus historias, aparece casi siempre un denominador común. La mayoría coincide en que para lograr lo que uno quiere es indispensable contar con la ayuda de nuestro subconsciente.
El subconsciente es la parte más poderosa de nuestra mente, y es por eso que no alcanza con que nuestra mente racional esté convencida de lo que queremos. Mientras no esté convencido nuestro subconsciente, no vamos a conseguir lo que tanto anhelamos. Esta es la razón por la que es habitual encontrar gente muy inteligente y racional que fracasa.
Pongamos un ejemplo simple: una dieta.
Toda persona racional sabe que tenemos que comer sano, mucha gente es completamente conciente del daño que le hacen ciertos alimentos y lo buenos que son otros alimentos. Sin embargo, ¿Cuántas personas que comprenden esto a la perfección son incapaces de seguir una dieta?.
La razón es que su subconsciente no está convencido.
No importa si hablamos de dietas, exámenes, deportes, negocios, relaciones o lo que sea; si nuestro subconsciente no juega para nosotros no tenemos oportunidad. Y es por eso que fracasamos.
El desafío es lograr “instruir” a nuestra mente subconsciente a que haga lo que queremos que haga.
Se cree que las distintas partes de nuestra mente están siempre conversando. Pero estas “conversaciones mentales” no son diálogos. Diría que son más bien monólogos. Nuestra mente conciente habla, y nuestro subconsciente escucha y elige qué “obedece” con base en la consistencia y la persistencia de los mensajes que recibe.
Como no tenemos un control directo de nuestra mente subconsciente, la única manera de llegar a ella es tratando de controlar nuestros pensamientos. Intentando controlar nuestras “conversaciones mentales”. Eligiendo los temas sobre los que pensamos y evitando dejar divagar a nuestros pensamientos.
De aquí surgen dos importantes puntos para que reflexiones… ¡Y ambos fundamentales!.
El primer punto es:
¿Sobre qué temas conversa tu mente? ¿Cuáles son tus pensamientos?
Si queremos grabar algo positivo en nuestro subconsciente, mejor que le hablemos de aquellos que queremos lograr. Difícilmente lograremos ayuda del subconsciente si pensamos exactamente lo contrario.
¿Alguna ves meditaste sobre cuáles son tus “conversaciones mentales”?
¿Pensás sobre el éxito que vas a conseguir o sobre el fracaso que podría ocurrir?
¿Pensás sobre la valentía que necesitás para lograr un cambio o sobre el miedo que te da cambiar?
¿Pensás excusas para justificar tu inacción o sobre los motivos para tomar acción?
¿Pensás sobre desgracias del pasado, sueños de un futuro lejano, o sobre lo que tenés que hacer hoy en tu presente?
¿Pensás sobre cómo conseguir lo que deseás para tu vida o sobre la vida de los demás?
¿Tenés pensamientos de amor y amistad o pensamientos de odio y rencor?
El segundo punto es la persistencia del mensaje. Para que algo se grabe en el subconsciente no alcanza con una leve mención. Hay que darle, y darle, y seguir dándole al mensaje hasta que se grabe. Hacerlo las veces necesarias para que se internalice y se trasforme en una conducta automática.
¿Y vos? ¿Sobre qué pensás pemanentemente?
¿Insistís lo suficiente sobre las cosas positivas o abandonás ante la primera duda?
Tu subconsciente es tu mejor aliado…
¿No es hora de que trabaje a favor tuyo?
Por el éxito en tus proyectos!
Diego.